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«Es bastante posible —abrumadoramente probable, podríamos añadir— que aprendamos más sobre la vida y la personalidad humanas en las novelas que en la psicología científica»

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En 2050 venceremos a la enfermedad y la vejez PDF Imprimir E-mail

Yuval HarariEsta entrada de "Sabías querecopilamos un par de artículos de Yuval Harari, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que nos ayudan a introducir dos reflexiones importantes. La primera surge al leer esta frase:

"En 2050 habremos vencido la enfermedad y la vejez, así que los ricos podrán vivir indefinidamente..., los pobres seguirán muriendo como siempre pero se entretendrán con drogas y juegos de ordenador".

Cada vez que planteamos la hipótesis de que, si nuestro cerebro controla totalmente todas las células de nuestro cuerpo es posible que nos muramos porque "creemos" que debemos hacerlo, aparece un revuelo de voces negando dicha posibilidad, sin tener en cuenta que no conocemos realmente el porqué del proceso de envejecimiento.

El cuerpo es algo más que la suma de sus partes por separado, y si la Ciencia cree posible la "amortalidad" para los "ricos", simplemente cambiando las piezas que se deterioran, puede que el sistema para los "pobres" sea mantener su cuerpo sano mediante la liberación de todos los conflictos que lo dañan, con lo que podría retrasar, detener o revertir el envejecimiento.

La segunda reflexión gira sobre lo entrelazados que están los conceptos biológicos, políticos y económicos clásicos en la mente de las personas, tanto académicas como del común de los mortales. De tal modo, que se tiende a tomar como leyes inmutables meras teorías, sin mucha base teórica, ni experimental.

"el espectacular avance tecnológico moderno permitirá "cambiar por primera vez 4.000 millones de años de evolución, que hasta ahora dependía del lento proceso de la selección natural y a partir del siglo XXI pasará a manos del hombre, que ya ha empezado a crear vida y manipularla. [...] la humanidad pasa por un gobierno mundial en el que "casi estamos ya" y donde "una casta global de dirigentes, empresarios, líderes culturales, etc., toma las decisiones más importantes sobre gobiernos que cada vez tienen menos opciones"

Estas afirmaciones se corresponden con una visión mecanicista y reduccionista de la Ciencia, que ya se demuestra que está llegando a un callejón sin salida. La Ciencia está mucho más lejos de saber cómo funciona la vida desde que finalizó el proyecto "Genoma Humano", que con la visión errónea anterior de "un gen una proteína". Afirmación que es trasladable al estudio del comportamiento humano y sus maneras de organización social.

El gran avance de la humanidad es el comenzar a darse cuenta de que somos seres interrelacionados con todo lo demás, no individuos aislados en guerra continua con todo lo que les rodea. Somos parte de un sistema que tienden a la autoorganización estable, y que en la base de esa estructura están las emociones. Una sociedad no podrá ser verdaderamente solidaria, pacífica y libre si existe el miedo en el interior de las personas que la componen. Éste es el paso evolutivo crítico a dar. Soltar nuestros miedos y condicionantes para evolucionar a un nuevo sistema autoorganizado de felicidad.

Artículo original de Público

"En 2050 habremos vencido la enfermedad y la vejez, así que los ricos podrán vivir indefinidamente..., los pobres seguirán muriendo como siempre pero se entretendrán con drogas y juegos de ordenador", ha asegurado Yuval Harari, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Especialista en historia medieval y militar, Harari acaba de publicar "De animales a dioses: breve historia de la humanidad" (Ed. Debate), versión española de un texto tan ambicioso como ameno, cuyo original ha vendido ya 300.000 ejemplares y que se edita ahora en una veintena de países.

El libro aspira a convertirse en un canon del conocimiento científico contemporáneo explicando con sencillez la evolución del ser humano desde el tiempo en el que "un sapiens con más de animal que de hombre compartió el planeta con al menos cinco 'hermanos' de especies distintas" hasta el día de hoy en el que se ha convertido en "un dios insatisfecho e irresponsable". Harari está convencido de que el espectacular avance tecnológico moderno permitirá "cambiar por primera vez 4.000 millones de años de evolución, que hasta ahora dependía del lento proceso de la selección natural y a partir del siglo XXI pasará a manos del hombre, que ya ha empezado a crear vida y manipularla".

Uno de los efectos más llamativos de esta manipulación serán los "amortales": seres humanos con suficiente dinero para pagar "una revisión técnica total de su cuerpo cada diez años que les permitirá evitar la muerte hasta ahora considerada lógica por la edad". "No serán inmortales, pues podrán fallecer en accidente o ser asesinados, por ejemplo, pero su vida ya no estará condicionada por la edad ni la enfermedad", precisa Harari quien recuerda que algunas empresas "muy serias" están trabajando "a fondo" en esto, como Calico, la compañía lanzada por el actual director de ingeniería de Google Raymond Kurzweil.

"De animales a dioses" trata de explicar la evolución humana pese a enfrentar "grandes misterios" como el porqué del crecimiento del cerebro, pues "hace 200.000 años los sapiens ya lo tenían tan grande como el nuestro y sin embargo no les lucía mucho". Harari afirma que el "gran cambio" se produjo hace 70.000 años, cuando "algo ocurrió en las conexiones cerebrales que disparó la revolución cognitiva" y una de las principales capacidades humanas: la habilidad para contar historias o cotillear, y además hacerlo sobre conceptos abstractos o imaginativos, lo que está fuera del alcance del resto de los animales.

"Dioses, patrias, empresas..., nada de eso es real aunque gracias a esos cuentos el sapiens ha desarrollado un modelo de cooperación que le ha permitido apoderarse del mundo", advierte el autor. Como ejemplo, cita la última guerra entre Israel y Hamás: "se dice que ambas partes sufrieron pero no es cierto, porque ni Israel ni Hamás existen, son ficciones..., quienes sí sufren son las personas que sostienen esas ficciones y perdieron su casa, un familiar o la propia vida". Este experto defiende además la supremacía del grupo sobre el individuo porque "las revoluciones se producen gracias a colectividades, los líderes son sólo importantes como detonantes o como creadores de una narrativa..., Hitler por ejemplo inventó un gran mito nuevo que movilizó a millones de personas".

Harari se declara "asombrado" por la rapidez con la que se genera una fábula, política o de cualquier otro tipo, y cómo "atrapa emocionalmente" a las personas, "como sucede en el actual panorama político español con el caso de Cataluña, un nacionalismo basado también en una narrativa nueva". El autor cree que el futuro de la humanidad pasa por un gobierno mundial en el que "casi estamos ya" y donde "una casta global de dirigentes, empresarios, líderes culturales, etc., toma las decisiones más importantes sobre gobiernos que cada vez tienen menos opciones".

Artículo original de El Periódico

El historiador israelí ha resumido la historia humana como una gran narración en su libro ‘De animales a dioses’

De animales y dioses

El pasado jueves,(18-09-2014) el joven historiador israelí Yuval Noah Harari (38 años) presentó en CosmoCaixa un libro del que se habla en todo el mundo, en curso de publicación en 20 lenguas. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad (editado en castellano por Debate; en catalán publicado por Edicions 62 como Sàpiens. Una breu història de la humanitat). Para Harari (vegano, por cierto, algo que se refleja en su equiparación entre en sufrimiento humano y animal), la historia del hombre es la de un inventor de ficciones. Y precisamente su capacidad de narrar de forma atractiva hizo que un curso universitario de introducción a la historia de la humanidad vendiese 300.000 ejemplares en Israel.

-¿Qué sentido tiene cada uno de los dos títulos?


-¿Hasta qué punto se puede resumir la historia de una humanidad en una idea tan general?
–Originalmente el título era De animales a dioses. Intenté resumir en él toda la historia de la humanidad. Empezamos hace 70.000 años como animales, no muy diferentes a otros animales. Y nos hemos desarrollado hasta una situación en la que estamos a punto de convertirnos en dioses. Y esto no es una metáfora, literalmente estamos adquiriendo capacidades que tradicionalmente eran consideradas poderes divinos, como crear vida y modificar nuestros cuerpos y mentes. Pero cuando lo publicamos en inglés, el editor propuso Sapiens, que es más breve y más sexy. Y también es un buen título porque refleja de qué trata el libro: sobre el homo sapiens. Es la historia de toda la especie. Y también nos da una idea de la relación entre la historia y la biología.

-Tenemos tres revoluciones, la cognitiva, que transformó hace 70.000 años a un animal africano poco relevante en la fuerza más potente del Planeta. Después la agrícola, otro paso enorme. Y después la científica, que puede acabar dando a los hombres esas facultades divinas. El hilo común es el aumento continuo del poder, de transformar el entorno y a sí mismo, y que ese poder es muy difícil traducirlo en felicidad.

-Dice que la fuerza motriz fue, primero, la capacidad de cotillear. Y después, de inventar historias.

-Son dos facultades relacionadas. Cotillear te permite crear sociedades de 150 o 200 individuos. Para crear grandes redes de cooperación política, la clave es la imaginación, la capacidad de crear y difundir ficciones. Realidades que existen porque nosotros nos las inventamos. El poder se basa en la ficción: la religión, evidentemente, pero también la economía y la política. La nación es una ficción. El dinero también. Pero sirve para que personas que no se conocen colaboren, porque ambas creen en una misma historia. Dos chimpancés de grupos distintos no sabrán intercambiar un plátano y un coco. Nosotros sí sabemos cambiar un trozo de papel en el que ambos creemos por una botella de agua.

-Para usted, todo son religiones…

-El capitalismo es también una religión. Y la más exitosa de la historia. Es la única religión en la que creen casi todas las personas del mundo. No estoy diciendo que sea un engaño. Son realidades que funcionan de verdad porque crean confianza y permiten cooperar. Cuando todo el mundo confía en las mismas historias puedes construir catedrales, hospitales o ir a una cruzada.

-Reducir a ficciones conceptos como la libertad, la igualdad, la opresión… ¿No puede llevar a un relativismo moral peligroso?

-No, si no olvidamos que la única realidad es el sufrimiento. Y su reverso, la felicidad. Muchas veces estas ficciones esconden la realidad del sufrimiento de nuestros ojos. Eso es moralmente peligroso. Cuando una nación se embarca en una guerra, la nación es una ficción pero el sufrimiento es real y no lo tenemos que olvidar. El sufrimiento de humanos y otros animales sí es real. Ante esa realidad tenemos un compromiso ético.

-¿El éxito de su libro se debe a que ofrece una narración coherente cuando justo lo que necesitamos que den sentido a lo que nos sucede?

-En las últimas décadas la posmodernidad deconstruyó las viejas narrativas. El nacionalismo, las religiones tradicionales… Y eso ha dejado a la gente vacía en un mundo confuso.

-Pues su planteamiento parece más bien posmoderno. Defiende que solo existen construcciones mentales, repudia la historiografía marxista o liberal…

-No soy un posmoderno típico. Porque no comparte esa oposición a las grandes narrativas. Yo construyo una gran narrativa, creo en su poder. Y pienso que no todo son ficciones e imágenes: hay esa realidad real, la del sufrimiento. Si tomas la revolución agrícola, la pregunta básica es si redujo o aumentó la cantidad de sufrimiento en el mundo.

-Pues dice que los cazadores recolectores eran más felices recogiendo bayas que los primeros agricultores. ¿No los idealiza?

-Intento no retratar esa sociedad como un paraíso. Si te caías de un árbol y te rompías una pierna morías. Pero sí creo que tras la revolución agrícola para la mayor parte de la gente la vida fue más difícil. Los esqueletos muestran más mala nutrición, enfermedades, lesiones óseas. Hemos evolucionado para coger setas por el bosque, no para arar el campo o sentarnos en una oficina. ¡Y aún nos gusta más coger setas!

-Y viajemos al futuro. Plantea dos horizontes inquietantes. El apocalipsis ambiental y que una parte de la humanidad se convierta en superhombres.

-Estas son posibilidades que hay que tomar muy seriamente. La élite económica y política está más comprometida con el crecimiento económico que con la estabilización ecológica. En parte porque presuponen que tendrán dinero y tecnología para salvarse de las peores consecuencias. Como en una arca de Noé tecnológica, mientras los pobres de Bangla-Desh se ahogan. El otro futuro preocupante es la creación de castas biológicas utilizando la biotecnología o la comunicación directa entre el cerebro y los ordenadores para conseguir capacidades mucho mayores que las del homo sapiens. Por primera vez en la historia habría una barrera biológica real entre ricos y pobres. En un futuro no muy distante puede resultar que los ricos sean más inteligentes que los pobres. Y eso abre unos escenarios terroríficos.

-Defiende que hay una barrera ética para estas investigaciones, pero que en el futuro caerá. Así que deberíamos asustarnos.

-Ahora no estamos haciendo mucha ingeniería tecnológica con humanos. Pero cuando una innovación permita suprimir una enfermedad, lo haremos. Si no en Europa, sí en China o Corea del Norte. Pero todo empieza intentando curar una enfermedad y después resbala por una pendiente resbaladiza. El objetivo en el siglo XX de la medicina era curar a los enfermos. En el siglo XXI será mejorar el estado de personas sanas. Más allá de la normalidad.

Ernest Alós

Fotos: Joan Puig

 

Última actualización el Jueves, 02 de Octubre de 2014 18:30
 

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