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Rechazo social y dolor físico PDF Imprimir E-mail

Rechazo socialEste es un resumen del artículo "Social rejection shares somatosensory representations with physical pain"  (El rechazo social comparte representaciones somatosensoriales con el dolor físico), publicado en PNAS el 22 de febrero de 2011. En el se propone que las sensaciones desencadenadas por las emociones son tan reales como el dolor físico, ya que, se comparten los mismos sistemas neuronales.

Literalmente el rechazo duele.

Como casi siempre la responsabilidad sobre la traducción es compartida entre nosotros y Google :) 

¿Cómo de similares son las experiencias de rechazo social y el dolor físico? 

Las investigaciones existentes sugieren que existe una red de regiones cerebrales que apoyan lo afectivo, pero no los componentes sensoriales del dolor físico, y son la base de ambas experiencias. Varios estudios recientes han tratado de abordar esta cuestión mediante el examen de la superposición de los nervios entre el dolor físico y el rechazo social. El consenso que ha surgido es que una red de regiones cerebrales que apoyan la cualidad aversiva del dolor físico también subyacen en el sentimiento de rechazo social. Por el contrario, las regiones del cerebro que apoyan la representación somática del dolor físico y están más estrechamente alineados con el componente "sensorial-discriminativo", no se activan por el rechazo social y no se toman en cuenta en las teorías actuales acerca de la superposición de los nervios entre el rechazo social y el dolor físico.

Aquí demostramos que cuando el rechazo es poderosamente provocado, como enseñando una fotografía de su ex pareja a personas que recientemente experimentaron una ruptura no deseada, las zonas que soportan los componentes sensoriales del dolor físico (corteza somatosensorial secundaria: S2; ínsula dorsal posterior: dpINS) se activan. Se pone de manifiesto la coincidencia entre el rechazo social y el dolor físico en estas áreas mediante la comparación de ambas condiciones en los mismos individuos utilizando la resonancia magnética funcional. Además, comprobamos la especificidad de la corteza somatosensorial secundaria y la actividad de la ínsula dorsal posterior con el dolor físico, mediante la comparación de las zonas activadas en nuestro estudio con una base de datos de más de 500 estudios publicados. La activación de estas regiones es identificativo del dolor físico, con valores predictivos positivos hasta un 88%. Estos resultados dan un nuevo significado a la idea de que el rechazo "duele". Prueban que el rechazo y el dolor físico son similares, no sólo en que ambos son angustiantes, sino que comparten una representación somatosensorial común.

Proponemos, por tanto, que las experiencias de rechazo social, cuando se suscitan con fuerza suficiente, pueden reclutar regiones del cerebro implicadas a la vez en los componentes afectivos y sensoriales del dolor físico

Discusión

Estos resultados ofrecen una nueva visión de cómo las experiencias de rechazo puede dar lugar a diversos trastornos de dolor físico (por ejemplo, trastornos somatomorfos, fibromialgia), destacando el papel que el procesamiento somatosensorial puede desempeñar en este proceso. Es posible que el rechazo social active regiones específicas del cerebro de los procesos corporales, pero sólo cuando el estímulo es lo suficientemente intenso. También son consistentes con la investigación sobre la "encarnación" (embodiment), lo que sugiere que el procesamiento somatosensorial es parte integral de la experiencia de la emoción

Aunque la experiencia de rechazo social suele ir acompañada por los informes de diversas emociones (por ejemplo, el miedo, la tristeza, la ira, la ansiedad y la vergüenza), en general se supone que estos sentimientos de forma acumulativa dan lugar a una experiencia única de "dolor social". Los resultados combinados fMRI y meta-análisis sugieren que la angustia provocada en respuesta al rechazo social intenso puede representar una experiencia emocional distinta que es la única asociada con el dolor físico.

Es importante reconocer que este no es el primer estudio que demuestra la activación de S2 en la ausencia de un estímulo de dolor físico. La investigación sobre la empatía por el dolor indica, por ejemplo, que en algunas circunstancias, la S2 se activa cuando las personas observan en otras personas el dolor físico. Los resultados actuales difieren de estos hallazgos, demostrando que la S2 (así como la dpINS) también responden a la angustia relacionada con el rechazo social cuando se provoca intensamente. Una cuestión importante para futuras investigaciones es determinar si la observación de otra persona que experimenta un intenso dolor social (en lugar de físico), es decir, un padre presenciando el rechazo de sus hijos, también recluta las regiones de procesamiento del dolor sensorial. Asimismo, será importante examinar si con la expectativa de que uno será rechazado en el futuro, es capaz de activar las regiones sensoriales del dolor, como la esperanza de dolor físico ha demostrado que hacer.

Última actualización el Viernes, 26 de Febrero de 2016 12:30
 

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