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La etiología del cáncer PDF Imprimir E-mail

Etiologia del CáncerContinuando con los artículo que este mes de noviembre de 2013 dedicamos a la difusión de diferentes visiones sobre el cáncer, presentamos un artículo del doctor Joaquín Amat, que nos habla de los cinco cambios de "teorías del cáncer" con cinco correspondientes paradigmas por los que ha pasado la Medicina en los últimos 50 años.

Para saber algo más sobre el doctor Joaquín Amat hemos encontrado la siguiente información en la web de Discovery Salud, para que te formes tu propia opinión.

"El doctor Joaquín Amat fue condenado en España por estafa y delito contra la salud pública a varios años de cárcel porque los tribunales no aceptaron sus argumentos científicos y sí los de los representantes de la Oncología oficial aun cuando es obvio que éstos no saben cómo curar el cáncer."

"Uno de cada cuatro españoles morirá de cáncer. Así lo aseguró al menos públicamente en el 2003 Mariano Barbacid, director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Y, de hecho, según un informe de agosto del 2005 el cáncer se ha convertido ya en la primera causa de muerte global en España desde 1999. Es más, el propio Barbacid ha afirmado que la Quimioterapia funciona tan sólo en un 10% de los casos y la cirugía –siempre que el tumor sea muy pequeño- en un 40%. Es más, asegura que el 90% de los fármacos que se utilizan en Oncología son altamente tóxicos y en muchos casos sirven sólo para paliar los propios efectos secundarios de los quimioterápicos. Todas las cifras constatan el fracaso global de los tratamientos convencionales. A pesar de que sólo en Estados Unidos se han gastado en la actual línea de tratamientos contra el cáncer desde 1971 más de ¡doscientos mil millones de dólares! El resultado es, sencillamente, pésimo. El epidemiólogo alemán Dieter Hoelzel -del Centro Clínico de la Universidad de Munich (Alemania)- concluyó hace dos años que en los últimos 25 años no ha habido ningún progreso en la supervivencia del cáncer metástatico de colon, pecho, pulmón y próstata, culpables de la muerte por cáncer en el 80% de los casos. La cruda realidad, pues, es que los pacientes de cáncer mueren hoy tan rápido como hace 25 años. Pero ese dato se oculta."

"Amat atendía a sus pacientes con un producto natural tras postular una compleja teoría bioquímica sobre el origen del cáncer que une dos realidades confirmadas por distintas investigaciones internacionales: que las células cancerosas -desde las leucemias a los tumores sólidos- presentan sistemática y continuamente un pH intracelular anormalmente elevado (alcalino) y que la urea -producto final del metabolismo de la proteína y sustancia principal excretada en la orina- es un agente anticancerígeno activo. Un producto tan barato que puede comprarse al peso. Amat mantiene que el organismo pasa continuamente de una situación de alcalosis a una de acidosis -y viceversa- y que ese ciclo natural puede verse alterado por razones genéticas o medioambientales y conducir hacia una alcalosis no crónica pero sí persistente. Y que cuando las células encargadas de invertir el proceso de alcalosis tienen un funcionamiento metabólico erróneo se producen más células –tumor- para producir acidosis lo cual conduce a mayor alcalosis y a mayor formación de glucosa que el tumor usa como alimento para crecer indefinidamente. Pues bien, según Amat se puede interrumpir ese círculo vicioso que conduce al crecimiento tumoral aportando urea concentrada a fin de ayudar a iniciar el mecanismo de respuesta inversa."

En LibertadEmocional.es tienes otras páginas sobre el tema del cáncer:

El cáncer podría tener origen metabólico y no genético

Cómo afrontar el cáncer de forma holística

El cáncer ¿tiene cura...? Entrevista a Javier Herráez 

¿Contaminación por radiación?

, aunque la visión que, por ahora, vemos más racional y eficaz es la que nos brinda la evolución de la Nueva Medicina Germánica: la biodescodificación.

 

La etiología del cáncer. Los cinco paradigmas

DR.J.AMAT

Asesor cientifico Beginol y Cloroyudol 

Telf.: España: 976298355—678798894

email:  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

1) Licenciado en medicina y cirugía por la facultad de medicina de Zaragoza 1973 –España.

2) Cursos monográficos del doctorado 1975.

3) Especialista en Neurología.

4) Miembro por oposición del cuerpo de médicos titulares del estado.

5) Nominado para el premio Príncipe de Asturias en el 1984.

6) Pronominado para el premio Nobel de Medicina y fisiología del 1984

7 Autor del libro –CÁNCER TEORÍA BIOQUÍMICA Y PRÁCTICA CLÍNICA, volumen de 1200 páginas el cual se encuentra en las bibliotecas de todas las facultades de medicina del mundo occidental.

8) Autor del libro-DE QUE LA HUMANIDAD PADEZCA CANCER YO ACUSO-

   

El desarrollo de la ciencia no es gradual ni simplemente acumulativo: transita por  períodos continuos de experimentación según datos confirmatorios de la teoría o paradigma en boga hasta la aparición de un momento de discontinuidad, suscitado por  resultados inesperados que conducen a un cambio de rumbo, a su vez  sustentado por un nuevo paradigma. A veces se llega hasta la llamada revolución científica basada en un auténtico descubrimiento o breakthrough, el que eventualmente merece el Premio Nobel. Así puede temblar y  desbarrancarse el paradigma del momento, para ser reemplazado por uno nuevo.

Tal cambio de rumbo no se acepta  fácilmente, llega a despertar oposición, y ese  nuevo paradigma se cuestiona hasta que una posterior acumulación de nuevos datos lleva a su incorporación al conocimiento.

En referencia a  sucesivas y diferentes aperturas en pos del conocimiento, durante los últimos 50 años los investigadores en oncología fuimos protagonistas de cinco cambios de "teorías del cáncer" con cinco correspondientes paradigmas.

Se definieron como: 1) la teoría viral; 2)  la teoría del oncogén;  3)  la teoría del anti-oncogén o genes supresores de tumor; 4) la teoría génica;  y 5) la teoría de la inflamación o del microambiente. 

Sin embargo, a pesar de tanto esfuerzo y de la consiguiente acumulación de tantos datos, hasta hoy no disponemos de una explicación fidedigna acerca de cómo se transforma una célula y cómo se  origina un tumor. Luego, todavía estamos necesitando de más paradigmas.

Sin embargo existen varias teorías, sobre todo dentro del campo de la heterodoxia, que si que intentan explicar el mecanismo por el cual prolifera un cáncer incluso llegan a explicar todo su metabolismo y bioquímica, incluso aportan soluciones medicas o terapéuticas, para inhibir su desarrollo (J.Amat, cáncer, teoría bioquímica y práctica clínica)

Veamos cómo fueron cambiando las formas de enfocar la transformación neoplásica en el medio siglo pasado y cuál es el paradigma actual.

1) La teoría viral del cáncer

Virus y cáncerEn 1911, Peyton Rous descubrió que se podía trasplantar un sarcoma de ave a otra ave con extractos acelulares del tumor, cuyo origen atribuyó a un virus que hoy lleva su nombre, Rous sarcoma virus. Este experimento fue recibido con total descreimiento (downright disbelief) según palabras del mismo  Rous cuando 55 años más tarde recibió el Premio Nobel. Se consideraba que el cáncer, por carecer de contagiosidad, no podía tener una causa infecciosa. En 1936, similar espíritu derrotista acompañó a Bittner cuando descubrió la transmisión del cáncer de mama de una cepa de ratón a otra a través del amamantamiento; recurrió a la denominación de "factor leche", evitando la palabra virus para el agente que hoy es nada menos que el MMTV (mouse mammary tumor virus); su estudio y putativa extrapolación a la mujer siguen vigentes. Durante la década del 50, la actitud de los investigadores fue gradualmente cambiando frente al cúmulo de evidencias a favor de la inducción viral de la leucemia, esta vez en ratones. En 1951, de una leucemia espontánea, Gross pudo aislar un virus que lleva su nombre. Luego, a partir de distintos sarcomas y carcinomas murinos se aislaron los virus Graffi, Friend, Moloney, Ehrlich –así designados por el nombre sus descubridores– y Sarcoma/Leucemia 180, etc. Se postuló entonces una etiología infecciosa del cáncer a través de un virus exógeno. Sin embargo, tal explicación infecciosa tambaleó frente al descubrimiento en 1959 de que, en el ratón, los rayos X eran también capaces de inducir una leucemia, de la cual se aisló el virus de Kaplan o RadLV (radiation leukemia virus). Para dar cabida a este dato discordante, en 1969, Huebner y Todaro postularon una "teoría del oncogén" según la cual el genoma celular contenía un "oncogén" potencialmente responsable de la transformación neoplásica, el que era transmitido por la línea germinal y podía ser activado por diversos agentes carcinogénicos. Había nacido la palabra oncogén en una sorprendentemente clara visión del futuro.

2) Teoría del oncogén

OncogenSe fueron descubriendo virus causantes de sarcomas y leucemias  a lo largo de la escala zoológica, y empezó una intensa búsqueda del "oncovirus humano"  potenciada por el National Cancer Act firmado por Nixon en 1971 y por el lema de Sabin "un cáncer, un virus, una vacuna". El resultado fue un enorme esfuerzo en experimentos apoyados por cuantiosos subsidios que llevaron a una secuencia de descubrimientos importantes. Si bien era evidente que los oncovirus no eran exógenos (ya que eran inducidos por rayos X) su función como virus endógenos recién se aclaró en 1970 cuando Temin y Baltimore demostraron que el virus de Rous (virus ARN) se copiaba a ADN mediante la transcriptasa inversa (en contra del dogma: ADN, ARN, proteína), incorporándose así al  genoma celular en forma de provirus. Esta teoría se afirmó dando lugar al nacimiento de la retrovirología En 1975, al recibir el Premio Nobel por ese descubrimiento, Temin profetizaba que en base a  la proteína codificada por el provirus de Rous y la preparación de su correspondiente anticuerpo, se podría llegar a "vacunar" contra el cáncer; sin embargo, pese a que esa proteína,  la pp60, fue luego encontrada, esa predicción no pudo ser confirmada. La razón la dieron Bishop y Varmus al demostrar en 1980 que el oncogén del virus de Rous (v-src) pertenecía al genoma celular (c-src) y que el retrovirus no era nada más que el vector capaz de transportarlo de un sitio a otro del genoma. Por ese descubrimiento ganaron el Premio Nobel en 1989. Se habló entonces de retrotransposones (ADN a ARN a ADN) y aun de transposones (ADN a ADN); esta demostración de "genes saltarines" le significó el Premio Nobel en 1983 a Barbara McClintock, más de treinta años después de su hallazgo. Paulatinamente se fue encontrando la copia celular (c-onc) de todos los oncogénes virales (v-onc) descriptos anteriormente a lo largo de la escala zoológica. Ya no quedaba duda de que la célula neoplásica era "propia" del organismo, dejando por tanto de ser considerada "contraria a la naturaleza", según  la terminología de principio de siglo al considerarla "extraña" al organismo7.

3) La teoría del anti-oncogén o genes supresores de tumor

Anti-oncogenLos oncogénes tendrían un efecto positivo o estimulador de la proliferación neoplásica y, en muchas circunstancias, también  una importante participación en el ciclo celular normal. A partir de 1984, llamó la atención que tumores hereditarios como el retinoblastoma, el tumor de Wilms y otros, estuvieran asociados a la falta o inactivación de los dos alelos de un gen determinado. A estos genes ausentes o inactivados se los considera como anti-oncogénes o genes supresores de tumor, postulándose que su deleción eliminaría un "freno" que mantendría la célula en el estado normal, con la consiguiente expansión clonal neoplásica. Este concepto de anti-oncogén se vió apoyado por experimentos muy anteriores, inexplicables en su momento: el hecho que la fusión de una célula normal con una neoplásica diera origen a un híbrido normal, lo que sugería que a la célula transformada le faltaba. Poco a poco fue creciendo la lista de anti-oncogénes hasta ser casi más numerosa que la de los oncogénes, simulando un sistema génico homeostático.

4) La teoría génica del cáncer

Terapìa génicaAl descubrir tantos oncogénes diferentes asociados a tumores, por un lado, y al acumularse cada vez más genes supresores de tumor, por el otro, surgió una nueva teoría que englobaba  ambos fenómenos. Esta teoría génica considera que un cáncer surge como consecuencia de una cascada de eventos en el ADN genómico que involucra tanto activación de oncogénes como deleción de genes supresores de tumor lo que, por ejemplo, convertiría paso a paso a un pólipo en adenoma colorrectal y luego en un carcinoma, y así hasta  la aparición de metástasis. En palabras de Michael Bishop  «the seemingly countless causes of cancer –tobacco, sunlight, asbestos, chemicals, viruses, et. – all these may work in a single way, by playing on a genetic keyboard, by damaging a few of our genes in our DNA». Se llega así a la noción de que la transformación neoplásica es consecuencia de una serie de eventos mutagénicos, configurándose así la teoría génica del cáncer.

5) La teoría de la inflamación o del micro-ambiente (proyectándose como el nuevo paradigma)

InflamacionNo hay que perder de vista que la transformación neoplásica de una célula no significa el desarrollo de un tumor; lo más probable es que esa célula "mutada" sea eliminada por el sistema que corrige los errores de ADN. Pero, si es que sobrevive y llega a formar un clon transformado, también puede permanecer en estado de "tumor dormido" durante mucho tiempo, siempre que el sistema inmunológico no se entere de su presencia. De hecho, son numerosos los tumores de próstata y otros que se descubren en autopsias "normales". Vale decir que hace falta una estimulación inflamatoria del microambiente para "despertar" el clon neoplásico y provocar su proliferación. Tal inflamación constituye una estimulación del sistema inmune, alterándose la matriz extracelular y así, paso a paso,  el crosstalkentre las células del microambiente que forman el estroma e incluyen linfocitos, macrófagos, células dendríticas, etc. . . Todas estas reacciones eventualmente conducen al desarrollo de nuevos vasos sanguíneos esenciales para el desarrollo del tumor. Esto vale decir que en la relación tumor-huésped, el sistema inmunológico tiene una función bivalente; por un lado, es necesaria su estimulación para la iniciación, promoción y neovascularización tumoral. Por el otro, la tan nombrada vigilancia inmunológica, que sin duda existe, establecería un balance homeostático entre aceptación y rechazo, con varios factores a favor y otros en contra de la proliferación tumoral. Esta nueva y más reciente, teoría de la causa del cáncer no hace más que complementar la anterior teoría génica, acentuando la noción nature vs nurture en el sentido de que, si bien hace falta la transformación de la célula, a su vez resulta indispensable la colaboración del micro-ambiente. En este sentido, se está dando cada vez más importancia a la neovascularización de los tumores  con intentos terapéuticos para impedirla empleando diversos factores anti-angiogénicos como, entre otros, la endostatina y la angiostatina propuestas por el grupo de Folkman con resultados todavía polémicos.

Estos cinco paradigmas proyectan una poderosa visión del cáncer. Los distintos agentes cancerígenos parecerían estar todos relacionados, incluso unificados, en cambios genicos consecutivos englobando tanto activación de proto-oncogénes, como deleciones de anti-oncogenes, siempre que fueran acompañados de estimulación inflamatoria del micro-ambiente. Según Michael Bishop  "An enemy has been found, and we are beginning to understand its lines of attack". Este racconto aporta, además, una interesante visión de la investigación básica. Peyton Rous aisló su virus de las gallinas, modestas aves muy alejadas del Homo sapiens. Sin embargo, el virus de Rous abrió una remarcable línea de investigación que les valió el Premio Nobel a 6 investigadores, con descubrimientos de gran envergadura, como la transcriptasa inversa, el oncogén viral, v-src, y su antecesor celular, c-src, los transposones etc. Es que la investigación tiene como objetivo resolver los rompecabezas de la naturaleza con el sólo afán de aumentar el conocimiento, siendo casi imposible prejuzgar su aplicación práctica. 

Se hace evidente que, del análisis crítico de esos cinco paradigmas considerados como sucesivos –y apoyados por tantos Premios Nobel– surge la forzosa admisión de que a pesar de todos los datos acumulados y de lo mucho que hemos aprendido, aún  no tenemos la solución del problema del cáncer. Lo curioso es que tampoco podemos descartar ninguna de las 5 teorías enunciadas –en cierto sentido, todas continúan  vigentes. En cuanto a la teoría viral, después de convencernos que no se trataba de virus exógenos e infecciosos y de buscar  asiduamente el retrovirus neoplásico en el hombre, se descubrió el HTLV-I/II (human T-leukemia virus),  el cual es humano y también  infeccioso,  ya que se transmite por sangre y por vía sexual. En cuanto al HIV (human immunodeficiency virus) si bien se trata de un lentivirus no directamente oncogénico, la inmunodeficiencia asociada responsable de la aparición de tumores reafirma el concepto de vigilancia inmunológica. Los oncogénes están cada vez más involucrados en las alteraciones citogenéticas que acompañan ciertas neoplasias como, por ejemplo, el cromosoma Philadelphia en la leucemia mieloide crónica. En cuanto a los anti-oncogenes, su importancia se acentúa por el hecho de cada vez más genes y proteínas parecen involucrados, tal el caso de la p53 que se encuentra mutada o inactivada en la mayoría de los tumores. 

Podemos concluir entonces que por más que hemos acumulado muchos datos puntuales no hemos podido armar todavía la totalidad del rompecabezas que engloba el desarrollo de un cáncer.

Última actualización el Domingo, 01 de Diciembre de 2013 11:20
 

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