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La biología de la creencia PDF Imprimir E-mail

Bruce LiptonEl Dr. Lipton es un biólogo celular norteamericano, que en 1982 comenzó examinando cómo los principios de la física cuántica se integraban con su entendimiento de los sistemas de procesamiento de información de las células. Produjo una serie de estudios innovadores sobre la membrana celular, que revelaron que esta capa externa de las células es un homólogo orgánico de un chip de computadora, el equivalente celular del cerebro humano. Sus estudios en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford entre 1987 y 1992 concluyeron que el medio ambiente interactúa con la membrana celular, que controla el comportamiento y la fisiología de la célula, apagando y encendiendo a los genes (como se haría con un interruptor de la luz). Estas investigaciones en conjunto con otras, llevadas a cabo por diferentes científicos independientes, hicieron avanzar la Epigenética, conectando los campos que estudian la mente con los que estudian el cuerpo humano.

Aplicó un concepto básico de la física cuántica al campo de la biología celular: “el universo cuántico es un conjunto de probabilidades susceptible a los pensamientos del observador”. Es decir, los pensamientos actúan sobre las posibilidades cuánticas haciendo que de produzca un resultado y no otro.

Mientras que la biología celular tradicional se ocupaba de las moléculas físicas que controlan la biología, Lipton se enfocó en los patrones químicos y electromagnéticos a través de los cuales la energía en la forma de nuestros pensamientos y creencias pueden afectar nuestra biología, incluyendo el genoma humano. Sus descubrimientos indican que la mente controla las funciones del cuerpo y eso implica que nuestros cuerpos pueden ser modificados a medida que cambiamos nuestra manera de pensar. Nuestras creencias interactúan con el mar de probabilidades del universo cuántico, y éstas afectan las células de nuestros cuerpos, contribuyendo a la expresión de diferentes potenciales genéticos.

De su libro “La biología de la creencia” podemos extraer las siguientes ideas:

  • Las células tienen memoria. Aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios en las condiciones. Es decir, son inteligentes. Esta memoria incluso se mantiene intacta en las células de los órganos donados.
  • Las células sin genes (células enucleadas, les quitan el núcleo donde está el ADN) aún presentan cierto control “inteligente” de sus procesos. Es decir, que el ADN no controla su biología ni el núcleo es el cerebro de la célula como se había creído hasta ahora. Se ha descubierto que el verdadero cerebro de la célula está en su membrana, quien convierte las señales ambientales en comportamientos que permiten la supervivencia de todo el cuerpo humano; somos un conjunto de células en coordinación.
  • La medicina le ha montado una guerra a los microorganismos ignorando el hecho de que muchas bacterias son importantes para nuestra salud. Por ejemplo, las bacterias que viven en nuestro intestino son esenciales para nuestra supervivencia. El uso de los antibióticos es nocivo para la salud porque son asesinos indiscriminados, matan eficientemente tanto a las bacterias que son necesarias para sobrevivir como a las bacterias dañinas que deterioran la salud.
  • Los científicos que siguen a Darwin están cometiendo los mismos errores que él. Su problema es que subestiman al medio ambiente y le han dado más importancia a la determinación genética, a la creencia de que los genes controlan la biología humana. Esta falsa creencia no sólo ha causado que el dinero para las investigaciones se invierta más en ese campo equivocado sino que también ha cambiado la forma en la que nosotros pensamos acerca de nuestras propias vidas. Cuando crees que los genes controlan tu vida tienes una excusa para considerarte víctima de tu propia herencia o merecedor de tus logros.
  • Hay enfermedades que sí son causadas por un gen, pero los malestares humanos producidos por un solo gen, equivalen a menos del dos por ciento de las que sufre la población mundial. La mayoría de la gente viene a este mundo con genes que deberían permitirles vivir una vida feliz y saludable. Las dolencias más comunes actualmente como la diabetes, la enfermedad del corazón y el cáncer no son el resultado de un solo gen sino de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medioambientales.
  • El 98% de las enfermedades tienen su causa en el estrés celular y el 100% del estrés proviene de las creencias erróneas.
  • Los medios de comunicación y la gente en general confunden el significado de dos conceptos diferentes: correlación y relación causa-efecto. Correlación significa que una “cosa” está ligada a una enfermedad determinada, mientras que una relación causa-efecto implica que esa misma “cosa” controla directamente la enfermedad. Por eso se ha pensado que la mayoría de las enfermedades tienen una causa genética (hereditaria) y que por tanto no podemos hacer nada para defendernos de ellas o para curarnos; las personas viven en un constante miedo esperando el día en que sus genes actúen contra ellos y se enfermen mortalmente. El cáncer es un buen ejemplo.
  • La idea de que los genes controlan la biología humana es una suposición que nunca ha sido probada, por el contrario, ha sido rebatida por las últimas investigaciones epigenéticas. El control genético se ha convertido en una metáfora de la sociedad, queremos creer que los ingenieros genetistas son los nuevos “magos” médicos que pueden curar enfermedades y también lograrán crear nuevos Einstein y Mozart para la humanidad. Pero una metáfora no es una verdad científica, ahí está el problema estructural.
  • Los organismos vivos se distinguen de los no-vivos porque se pueden mover; son animados. Entender la naturaleza de la vida debe pasar por entender primero cómo las proteínas terminan generando movimiento a la célula; el secreto de su movimiento está también en las cargas electromagnéticas de las proteínas que son las responsables del movimiento-comportamiento generado, no el ADN como se ha pensado hasta ahora. En el cromosoma, el ADN forma el núcleo, y las proteínas cubren el ADN como una funda. Cuando los genes están cubiertos por esta funda de proteínas, su información no puede ser leída. Esto indica que la presencia o ausencia de dicha funda protéica es la que realmente controla la actividad de los genes, y las proteínas están a su vez controladas por las señales del medio ambiente. Somos entonces más dependientes del medio ambiente que de los genes, eso pone al medio ambiente en primer lugar de importancia. Con la ayuda de las nuevas ciencias y sus avances hemos pasado de una teoría que le daba primacia a los genes a un nueva que se la da -y dará cada vez más- al medio ambiente.
  • El proyecto del genoma humano ha encontrado resultados sorprendentes, se pensaba que a cada proteína le correspondía un gen por lo que esperaban que el genoma estuviera compuesto por 120.000 genes y encontraron que sólo consistía en aproximadamente 25.000. Más del 80% del ADN que esperaban los científicos no existe. El concepto una proteína-un gen era la piedra angular del determinismo genético durante mucho tiempo y se ha descubierto que es una hipótesis falsa. El proyecto genoma humano ha logrado poner sobre la mesa de discusión que la evolución de las especies desde las más simples hasta el humano no se logró usando más genes, sino a través de la interrelación genética entre organismos (entre especies). Ya no se pueden usar los genes para explicar por qué los humanos estamos en el ápice de la cadena evolutiva ni tampoco para explicar por qué nos enfermamos, cómo nos comportamos, etc.


Extracto modificado del blog taikarame.wordpress.com. Pincha aquí para leer el original.

Última actualización el Jueves, 20 de Marzo de 2014 18:03
 

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