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Optimizando la respuesta placebo PDF Imprimir E-mail

Pastilla de placeboÚltimamente he estado leyendo varios artículos sobre la respuesta placebo y me ha parecido un tema con connotaciones muy interesante para una reflexión sobre qué es lo que hay detrás de sus efectos y qué hacer para optimizar los resultados. Así que allá vamos :)

Nota: la mayor parte de los datos que voy a citar provienen del siguiente artículo publicado en The Lancet, una de las revistas médicas más prestigiosas. El enlace es a la traducción al español de la web www.intramed.net realizada por la doctora Dra. Marta Papponetti.

Damien G Finniss, Ted J Kaptchuk, Franklin Miller, Fabrizio Benedett. Lancet 2010; 375: 686–95

Conclusiones del artículo

Las pruebas de laboratorio apoyan la existencia de varios mecanismos de placebo y efectos placebo, tanto en voluntarios sanos como en pacientes con diversas afecciones médicas. Por otra parte, la evidencia clínica más importante muestra que el efecto placebo puede tener un sentido terapéutico, por su magnitud y duración en poblaciones de pacientes. Aunque se ha avanzado considerablemente en la comprensión el efecto placebo, todavía quedan por hacer estudios de laboratorio y ensayos clínicos, con el objetivo final de aprovechar el efecto placebo para mejorar la atención al paciente.

La respuesta placebo

El "efecto placebo" o más correctamente la respuesta placebo (ya que la sustancia que se suministra como placebo es inocua y por definición no puede producir efecto alguno) es conocido desde hace varios siglos (incluso puede que la expresión "dorar la píldora" haga referencia al placebo), pero hasta hace poco siempre tuvo una connotación negativa. Era considerado un rasgo psicológico relacionado con la neurosis y la credulidad más que un fenómeno fisiológico. Los últimos estudios apoyan la realidad de los cambios físicos a largo plazo que produce, habiéndose encontrado los compuestos segregados por el organismo que generan estos efectos (Los placebos son cada vez más eficaces). Dichas investigaciones muestran que, desde un punto de vista psicológico, hay muchos mecanismos que contribuyen al efecto placebo. Entre ellos, se mencionan las expectativas, el condicionamiento, el aprendizaje, la memoria, la motivación, el enfoque somático, la recompensa, la reducción de la ansiedad, y el significado.

El placebo y las creencias

Aún a riesgo de pecar de reduccionista, me inclino a pensar que realmente todos esos mecanismos no son más que diferentes aspectos de una misma causa: lo que el paciente cree. Y es partiendo de esas creencias cómo su mente elabora proyecciones en el futuro, condicionando con sus expectativas la respuesta biológica de su cuerpo.

En el artículo de The Lancet se cita un estudio sobre 262 pacientes con síndrome del intestino irritable, en el que se observa una mejora del 62% de los participantes del grupo placebo más apoyo clínico (mediante la relación médico-paciente), el 44% del grupo con solo intervención placebo y el 28% del grupo no tratado. El último resultado parecería no encajar con la idea de que es necesario hacer algo para que se observen los efectos de la respuesta placebo, pero está comprobado que la simple inclusión de un paciente en la lista de espera de un tratamiento puede reducir sus síntomas. De nuevo, es la expectativa de mejora de la persona la que hace que su cuerpo comience el proceso de sanación hasta el límite admisible por sus creencias.

En realidad, todos sabemos que la respuesta placebo existe y cómo provocarla, o más bien la respuesta nocebo (me pongo mal si creo que voy a estar mal), porque tendemos a ser más propensos a creer que nos puede pasar algo "malo" antes que algo "bueno". Un ejemplo común podría ser: "si me da frío en la garganta siempre me cojo un resfriado". Objetivamente sólo podrías desarrollar ese resfriado si tu sistema inmunitario no se encuentra en las condiciones normales, de otro modo cumpliría perfectamente con su papel, mantenerte libre de infecciones, entre otras funciones. Pero, si utilizas esa frase es que ya te ha ocurrido con anterioridad e, incluso, frecuentemente, lo que crea en tí una predisposición a que se manifieste. Si, además, te "obsesionas" con la idea, entrarás en un estado prolongado de "amenaza" (estrés), en el que la respuesta natural de tu organismo será reducir la actividad de los sistemas no esenciales de supervivencia. Curiosamente, uno de esos sistemas es el inmunitario, con lo que se autocumplirá tu profecía.

Si no lo ves claro, puedes hacer el siguiente experimento: todos los días repítete con énfasis unas cien veces "tengo cáncer, me voy a morir", o algo más suave si esa frase te parece verosímil ;) Aviso importante: hay estudios que dicen que el 5% de los cánceres aparecen porque el paciente cree que tiene cáncer.

Por supuesto, tus creencias no van a hacer que un hueso fracturado se suelde en un segundo o si tienes problemas nutricionales, tu cuerpo se recupere instantáneamente de una infección, pero si no añades tensión muscular al hueso, generada por la preocupación o la ansiedad de pensar que no te recuperarás, el proceso de mejora será mucho más rápido.

Críticas a los estudios sobre el placebo

Hay investigadores que achacan el aumento de la respuesta placebo en los últimos años a que en las pruebas de los nuevos medicamentos no es posible, por regulaciones, incluir a personas con síntomas graves de algunos tipos de enfermedad, como puedan ser sujetos con tendencias suicidas. Esto implicaría que la respuesta placebo es más intensa en personas con síntomas relativamente leves, lo que ocultaría la efectividad de la medicación en pacientes realmente graves.

A mi entender, no tendría mucho sentido esta argumentación, que parece tener en su base la misma lógica que descartaba hace unos años la realidad de los efectos de la respuesta placebo: en situaciones realmente graves la capacidad innata de curación del cuerpo no funcionaría tan bien como en casos leves; lo grave es real, lo leve no. Si lo que se busca es conocer realmente la efectividad de un medicamento eliminando la influencia del placebo solo sería posible estudiarlo en personas sin capacidad de crear expectativas, es decir, con su capacidad cognitiva dañada. Y como se ha comprobado, en esos casos las medicinas funcionan bastante peor, como era de esperar.

¿Cómo optimizar la respuesta placebo?

CreenciasLa gran pregunta es: ¿hasta dónde es capaz de llegar la respuesta placebo? ¿Qué síntomas son tratables con placebo y cuáles no? Es decir, ¿es capaz del cuerpo de sanarse naturalmente de todo tipo de enfermedades y lesiones si no hay creencias contrarias a ello?

Grary Craig, el desarrollador de EFT, comenta en sus DVDs de formación que es posible lograr una efectividad del 60% en la mejora de la sintomatología de la mayoría de los problemas, aplicando simplemente la receta básica de EFT (porcentaje similar al mencionado en el artículo de The Lancet), pero que si se quiere superar el 90% de éxito hay que trabajar con el "revés psicológico".

En diferentes terapias que se engloban en la denominación "psicología energética" (TFT, EFT, BSFF, TAT, etc.) existe el concepto de "revés psicológico" o "bloqueo subconsciente", término que puede ser asociado a la "ganancia secundaria" o "autosabotaje" que se maneja en psicología. Este es un efecto que se observa cuando aparece una resistencia a la liberación de las tensiones físicas y emocionales, dificultándola o evitándola totalmente. Este bloqueo se genera por una creencia consciente o inconsciente que dice que la eliminación de esa emoción es peligrosa o no es merecida. Por consiguiente, nuestro subconsciente, siguiendo las instrucciones de la creencia,  no permitirá la liberación de la tensión.

Personalmente, he contrastado la veracidad del "revés psicológico" en varios casos, muy claros, de bloqueo de la recuperación de los síntomas, tanto físicos como emocionales, debido creencias del tipo "es que si llueve me pongo peor" o "si permito que desaparezca esta emoción voy a ceder, y entonces, no me pedirán perdón". Una vez liberadas las emociones que sustentaban esas creencias, se permitía la mejora y desaparecía el síntoma. En mi opinión, la clave para mejorar la efectividad de la respuesta placebo no está en "engañar" mejor al paciente o mejorar sus expectativas, sino en liberar las emociones y creencias que mantienen al cuerpo fuera del equilibrio y no le permiten hacer lo que está perfectamente diseñado para hacer: sanarse.

El peligro de tratar con las creencias

Existe una preocupación ética por parte del colectivo médico al tratar con el placebo, que puede hacerles reticentes a su utilización. Según los resultados de los estudios, para obtener los mejores resultados con placebo, paciente y terapeuta deben estar convencidos de la eficacia del tratamiento. Es lógico pensar que si el terapeuta no conoce la causa y el funcionamiento de la respuesta placebo y piensa que tiene que "engañar" al paciente para conseguir el efecto, transmitirá sus dudas con su lenguaje no verbal, a parte de entrar en conflicto con la obligación de informar correctamente de todos los detalles del tratamiento a realizar. Además, teniendo en cuenta que las creencias no están fundamentadas en hechos reales sino en emociones (sentimos que son ciertas), es más fácil crear la duda sobre ellas y la simple frase "no seas tonto, te están engañando" podría revertir instantáneamente la respuesta placebo.

A mi juicio, este dilema se solucionaría si se trabajase teniendo en mente que el cuerpo es el que se cura y que es el subconsciente el que sabe mantener el trabajo coordinado de nuestros miles de millones de células. Si el simple hecho de creer que es posible hace que mejoremos, la clave para la optimización de la respuesta placebo radica en eliminar las creencias bloqueadoras de esa capacidad. Cuando no haya resistencias a creer en tus habilidades de sanación, la mejora empezará inmediatamente y las dudas difícilmente calarían entorpeciendo el proceso.

¿Cómo funcionamos?

Si partimos de la concepción de que el cuerpo en equilibrio es una máquina perfecta, capaz de repararse y mantenerse por sí misma, podemos entender las lesiones y enfermedades como síntomas de un desajuste en ese equilibrio. Un desajuste que, si se mantiene en el tiempo, indicaría que existe una causa que lo refuerza, ya que, la tendencia natural de nuestro organismo sería sanarse a la mayor velocidad posible. La causa de que el sistema se mantenga desequilibrado sería el "estado permanente de amenaza" y las "expectativas-creencias" negativas sobre la mejoría.

Ese estado permanente de amenaza (estrés crónico) viene ocasionado por cómo reaccionamos emocionalmente ante los eventos internos o externos que vivimos. La respuesta está determinada por las emociones que hemos reprimido en situaciones parecidas a lo largo de nuestra vida (como si fuese una fobia). Por tanto, para salir del círculo del estrés crónico habremos de descargar esas emociones reprimidas para no volver a resonar en esas situaciones y para que nuestro subconsciente permita la mejora deberemos eliminar las creencias (emocionales) que nos llevan a paralizar el proceso.

Conclusión

Es posible trabajar con las creencias del paciente para obtener un resultado de mejora real, pero me parece mucho más controlable y sistemático abordar la sanación a través de la liberación de las emociones que mantienen los desequilibrios físicos y las creencias limitadoras. En este sentido, el enfoque de la investigación del placebo no debería ser "cómo engañar mejor al paciente", sino cómo mostrar al paciente su capacidad innata de auto-sanación y cómo ayudarle y orientarle para lograrlo. De este modo, estamos atacando directamente la causa del problema y eliminando los conflictos éticos que surgen por tener que "engañar" al paciente.

Última actualización el Viernes, 03 de Diciembre de 2010 18:43
 

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