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Comunicarte: el arte de hablar con corazón PDF Imprimir E-mail

ComunicacionEl título de esta reflexión incide en una gran verdad de la comunicación humana. Porque, si creemos que el objetivo de toda comunicación, como se afirma en PNL, es conseguir una respuesta del otro: ya sea material, emocional o de otra índole; ese fin se logra mucho más fácilmente si se habla desde el corazón. Cuando se intenta empatizar y descubrir las necesidades del otro mostrando claramente las propias, cuando auténticamente se usa el corazón, es el instante en el que surge el entendimiento, y la comunicación cobra sentido.

En este artículo quisiera proponer una vía rápida para lograr ese diálogo desde el corazón y el sistema es tan simple que puede ser chocante. Por tanto, creo lo mejor empezar allanando el camino analizando “fríamente” (en el sentido de intentar explicar las cosas sin implicación emocional) en qué consiste la comunicación.

¿Dónde surge el problema?

El objetivo de las relaciones humanas es alcanzar un beneficio para las partes implicadas. Y éste puede ser de muchas clases: emocional, intelectual, social, material, etc. Para conseguirlo empleamos un medio principal que es la comunicación, siendo su intención el lograr una respuesta del otro (interacción, cooperación, conocimientos, cariño, protección, etc.) que facilite la obtención de la ganancia personal. Esta realidad aplica a cualquier tipo de relación, ya sean más íntimas: amigos, parejas, familia; o sociales: jefes, compañeros, comunidad, etc.

Visto de este modo, la comunicación es un medio para una transacción, en la que cada una de las partes busca su legítimo beneficio y en una sociedad capitalista como la nuestra esta concepción debería encajar perfectamente. Entonces, si todo es tan lógico, ¿por qué parece que la comunicación no funciona? ¿Por qué hablando no se entiende la gente?

La respuesta puede ser que la capacidad lógica es solo una parte del ser humano y en cuanto entra en funcionamiento nuestra parte emocional la lógica pasa a un segundo plano.

Los conflictos en las relaciones aparecen cuando no se obtiene o, la mayor parte de las veces, sentimos no obtener el beneficio buscado. En ese momento, proporcionalmente a lo importante que sea el beneficio no obtenido, comenzamos a encontrarnos mal y empieza el proceso de culpabilización de los demás por no hacer lo que queremos. Pero ¿son realmente culpables los otros o estamos pasando algo por alto?

Factores determinantes

Varios factores influyen para la consecución del beneficio buscado en una relación:

  1. Saber lo que se quiere y su coincidencia con la ganancia real buscada.
  2. La calidad de la comunicación empleada.
  3. La disposición del interlocutor a colaborar.

Y si no somos conscientes de las implicaciones de cada uno de estos puntos, entenderse y cooperar será un proceso casi imposible.

Qué se busca

Saber lo que se quiere y si realmente es lo que se quiere, no siempre está claro. Pongamos como ejemplo una relación de pareja. ¿Sabemos qué buscamos realmente en la relación?

Si preguntamos a diferentes personas qué esperan de una relación, podemos encontrar respuestas como: implicación, amor, respeto, seguridad, comprensión, apoyo, dinero, etc.; conceptos que podrían estar camuflando la necesidad de: aceptación, seguridad, control, supervivencia, individualidad, unidad. Si se confunde el síntoma “no me tienen respeto”, con la necesidad “que me acepten”, es posible que se logre el objetivo, que me traten con respeto, pero no el beneficio real, dejar de sentir la carencia emocional.

Este es un problema común que puede complicarse aún más si las creencias sociales, idealizaciones, establecen las condiciones en las que debo recibir el beneficio. “El dinero consigue la felicidad” o “un trabajo bien hecho siempre será reconocido” son estereotipos poco objetivos que si acepto como reales me conducen generalmente a repetir un patrón de frustración, al no coincidir lo que comunico con lo que espero.

Y aún teniendo claro lo que quiero ¿soy capaz de hacerme entender claramente?

La comunicación

ComunicaciónLa comunicación se define como un intercambio de información y estados de ánimo o emociones entre un emisor y un receptor, utilizando diversos medios y códigos. Los expertos nos dicen que para que haya una buena comunicación es primordial que el discurso sea comprensible e interesante, pero esas dos cualidades no son tan fáciles de conseguir.

En la comunicación a través de un lenguaje, el emisor codifica la información a transmitir para ahorrar tiempo, eliminando partes no importantes para él, generalizando conceptos y distorsionándolos, ya que las palabras tienen diferentes significados y carga emocional dependiendo del contexto individual del emisor. Ese “mensaje en clave” se envía al receptor, quien intenta rellenar los huecos creados por las eliminaciones y dar significado a las generalizaciones y distorsiones con un contexto que generalmente será el suyo, salvo que conozca en gran profundidad al emisor y su cultura. Problema clásico de las traducciones.

Visto así, resulta casi increíble que con este sistema tan defectuoso lleguemos siquiera a entendernos. Sólo la buena voluntad de los participantes y la capacidad de mantener el interés del receptor hará que éste intente captar todo el significado del mensaje, preguntando para aclarar las ambigüedades o eliminaciones que generó la codificación.

Canales de comunicación

Pero no acaban aquí las dificultades. Los mensajes no llegan con la misma claridad, ni provocan la misma reacción emocional si no son transmitidos por el canal de percepción privilegiado por el receptor. Simplificando bastante, se considera que los canales principales de percepción son: el visual, relacionado con lo que vemos, el auditivo, con lo que escuchamos, y el kinestésico, con lo que sentimos, englobando tacto, olfato, gusto y sensaciones internas (emociones).

Una comunicación es más fluida cuando se está utilizando el canal preferente del receptor, ya que se facilita la comprensión de los conceptos. Así, una persona visual necesita imágenes mentales, una auditiva requiere de palabras leídas, escritas o escuchadas y una kinestésica demanda de las sensaciones para entender completamente.

Esta realidad es crítica para el aprendizaje o para definir correctamente los requisitos de un proyecto, pero no solo en esos casos. Si en una pareja uno de los integrantes es auditivo y el otro kinestésico, el primero tenderá a transmitir su afecto a través de las palabras y dirá; “te quiero”, mensaje que puede ser recibido con el siguiente pensamiento: “estupendo, ¿y mi abrazo?”. O en el caso contrario: “cuánto sobeteo, ¿por qué nunca me dice: te quiero?”.

Lenguaje no verbal

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que el porcentaje mayoritario de la información que se transmite es no verbal. Los gestos, las posiciones del cuerpo, las manos, los pies, el tono de voz, el volumen, la cadencia, añaden un contexto emocional al mensaje verbal que captamos gracias a nuestras neuronas espejo. Si estas funcionan correctamente facilitan la empatía, haciéndonos experimentar internamente los estados que vemos en las personas que nos rodean.

El lenguaje no verbal es involuntario en su mayor parte, por tanto es difícil controlarlo y no transmitir lo que sentimos, siendo casi imposible si estamos bajo fuerte estrés. Nuestra tranquilidad, desagrado, interés, aburrimiento, se comunica sin nuestra supervisión consciente, complicando o facilitando la obtención de nuestros beneficios, ya que puede provocar la misma respuesta emocional en el receptor.

La disposición del interlocutor

ComunicaciónDe lo expuesto hasta ahora vemos que la comunicación es verdaderamente un arte para lograr la cooperación del receptor, pero el punto fundamental es no perder de vista que el otro también busca un beneficio. Si escucho, puedo encontrar el sentido oculto de la otra persona y puedo ofrecerle la solución a su problema, con lo que obtengo la posibilidad de ayuda en el mío. Pero esa escucha solo es completa si se realiza desde el corazón, desde la verdadera implicación. De otro modo el lenguaje no verbal, los canales de comunicación y la codificación del mensaje se interpondrán en el camino.

La prueba para saber si tu comunicación será desde el corazón es que cumplas los siguientes principios:

  1. Jamás tratar de cambiar al otro.
  2. Mentir es la demostración de que agradarle al otro es superior a mis metas.
  3. Da igual lo que ocurra se seguirá avanzando hacia el deseo.
  4. El resultado no depende de la persona con la que se negocia.

Aunque parece que tenemos claros los conceptos teóricos sobre el objetivo y funcionamiento de la comunicación e incluso las reglas que hay que respetar para conseguir desarrollarla eficazmente, la práctica de estas ideas no parece dar una respuesta lo suficientemente buena.

Una nueva vía

Bien, según Einstein, locura es repetir siempre las mismas acciones esperando ver resultados diferentes y hasta este momento lo que siempre hemos empleado es nuestra fuerza de voluntad para obligarnos a cumplir normas que no nos son innatas, como puede ser forzarnos a dialogar desde el corazón. Hablar desde el corazón no solo significa ser sincero. Va mucho más allá. Poder hacerlo naturalmente implica que dentro de ti existen muy pocas carencias emocionales. Cumplir los cuatro principios anteriores demuestra que no tienes necesidad de controlar al otro, ni de su aceptación, ni de la seguridad que conlleva su ayuda, porque confías plenamente en tus capacidades. Hablar desde el corazón es un síntoma de una gran madurez y si no la tienes y finges la apariencia de equilibrio, generalmente, tu lenguaje no verbal te delatará, creando un mensaje incoherente que no transmite confianza.

Entonces, ¿qué ocurriría si en vez de intentar controlarnos liberamos los sentimientos que nos hacen sentir la comunicación como un obstáculo? ¿Por qué no soltar mis necesidades para que no me sienta amenazado por la posibilidad de fracaso de la comunicación?

Liberar permanentemente las emociones es sencillo. Sistemas como Libertad Emocional, EFT, el Método Sedona o PNL, entre otros, te permiten hacerlo fácilmente. El procedimiento básico es imaginarte en una situación con la persona con la que te quieres comunicar transmitiéndole tu mensaje. En ese momento surgirán sensaciones y emociones en tu cuerpo que puedes liberar. Al volver a visualizar la situación esta habrá cambiado y sentirás que es un poco más sencillo comunicarte con autenticidad. El secreto es seguir el proceso hasta que solo sientas Paz y habrás abierto la primera gran puerta para siempre hablar desde el corazón.

Última actualización el Jueves, 03 de Marzo de 2016 08:58
 

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Licencia Creative Commons ReconocimientoNota importante: Mientras las técnicas que empleamos los terapeutas de Libertad Emocional han producido resultados clínicos notables, todavía se deben considerar en etapa experimental. Por tanto los practicantes y el público deben tomar plena responsabilidad por su uso. Consultar con un profesional cualificado de la salud respecto al uso de las Técnicas de Libertad Emocional.